Como criterio básico para la evaluación del desempeño se acepta el cumplimiento con los objetivos que le han sido asignados; esto es, cuán efectiva es la empresa respecto a los propósitos de la misma.
Este criterio general puede desdoblarse en dos grupos. Uno asociado con el comportamiento, y por la gestión empresarial. El otro, por la gestión financiera.
El comportamiento
se define a partir de las relaciones del ente empresarial con su
entorno, y al interior del mismo. Puede concentrarse la evaluación a
partir del nivel de cumplimiento con estos tres valores básicos:
· Confianza. Esperanza firme que se tiene de alguien o algo. Seguridad que se tiene en sí mismo. Ánimo, aliento, vigor para obrar. Es la clave en los periodos de éxito o de fracaso. Confianza en las propias fuerzas, en los grupos de trabajo, en la organización de la que se forma parte, recibida desde el exterior.
· Solidaridad. Es la adhesión a la causa o a la empresa de otros. También es el derecho u obligación in sólidum (esto es, que debe cumplirse para el total de las partes, sin dividirse). Esta adhesión se hace por la adopción de valores comunes y por compartir aspectos fundamentales de los planteamientos de los grupos en los cuales se participa.
· Lo justo. Lo justo conduce a lo bueno, a aquello que es aceptado como tal por la sociedad y por el grupo con el cual se trabaja. De ahí que lo que se considera justo, está legitimado por la sociedad, sin que necesariamente esté contemplado en lo legal.
En el entorno se reconoce a: los proveedores y clientes, el medio ambiente y la comunidad. Al interior, con los trabajadores.
Aquí están los
elementos que le dan solidez
a la empresa o al sistema empresarial. La evaluación tiene que ver
con temas básicos como:
· La estrategia empresarial. Claridad en el mercado al cual se dirige. El mensaje que le presenta. Las características que lo distinguen entre los demás.
· La calidad. En todos los componentes. Cumplimiento de normas. Compromisos culturales.
· La innovación. Aliento a la creatividad. En la tecnología. En la organización. En la manera de acercarse al mercado. Introducción de productos nuevos.
· El marketing. Forma de acercarse al cliente y de satisfacer sus necesidades. Evaluaciones de satisfacción. De crecimiento en el mercado.
Estos criterios
tienen que ver con la disponibilidad de fondos para la atención
cotidiana, de la rentabilidad y de la acumulación de activos útiles.
· De disponibilidad de fondos. Flujo de caja. Liquidez. Crecimiento en las ventas.
· De rentabilidad. Rendimiento de fondos propios.
· De incremento de activos. Incremento de la oferta con productos nuevos y registrados.
Medidas para la evaluación. Presentación de resultados.